Solicita mafioso convivir con “El Chapo” por salud mental
ESTADOS UNIDOS. – En una corte federal en los Estados Unidos, el mafioso de la Cosa Nostra, James Sabatino,
ESTADOS UNIDOS. – En una corte federal en los Estados Unidos, el mafioso de la Cosa Nostra, James Sabatino, presentó una solicitud para compartir actividades recreativas con el capo mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado, argumentando que el aislamiento extremo ha afectado su salud mental, así como la de Guzmán, y que la convivencia podría mitigar su deterioro psicológico.
Sabatino expuso ante la jueza de distrito que él y Guzmán han estado más de veinte años sujetos a un régimen de aislamiento casi absoluto en la sección conocida como “Las Suites” de ADX Florence. Señaló que “las condiciones de aislamiento extremo en que estamos, sin tener contacto con otros presos, destruye a cualquiera”.
Según la moción, ambos internos apenas se han cruzado de forma incidental durante los recreos para tomar el sol, sin posibilidad de interacción significativa. La petición del recluso solicita que se le autorice compartir al menos el mismo patio de recreo, aunque permanecieran separados en áreas distintas, como un gesto de humanidad ante la situación.
El escrito, ingresado el trece de noviembre, argumenta que la falta de contacto social ha generado “deterioro” de su condición mental. Sabatino incluyó en su recurso antecedentes que desde dos mil quince había declarado verse atormentado por voces, insomnio, crisis de ansiedad, dolores de cabeza y dificultades para pensar con claridad: “Ya no puedo pensar claro.
Trato de pensar y a veces las cosas empiezan a saltar”. Por su parte, Guzmán también ha sido señalado por su defensa de padecer insomnio, pérdida de memoria y ansiedad a causa del régimen de incomunicación en que vive desde dos mil diecinueve.
La prisión ADX Florence es reconocida como la más segura del país. Los internos que se encuentran en “Las Suites” permanecen en celdas individuales de doce metros cuadrados, bajo tierra en casos, con limitación casi total de interacción humana, salvo visitas autorizadas de abogados o familiares en contadas ocasiones.
En el caso de Guzmán, sólo dos de sus hijas le visitan esporádicamente, y se le permite una llamada telefónica semanal de quince minutos; Sabatino cuenta con visitas apenas ocasionales de su madrastra.
Sabatino, nacido en Staten Island, Nueva York, es señalado por las autoridades por sus vinculaciones con la Cosa Nostra y por haber cometido fraudes multimillonarios, usurpación de identidad, amenazas y engaños a hoteles y celebridades del entretenimiento.
Su historial delictivo incluye la venta ilícita de boletos para el Super Bowl en Miami, usurpaciones de ejecutivos de grandes firmas como Sony o Viacom, y amenazas desde la cárcel incluso a un expresidente de los Estados Unidos. Acumula más de veinte años de condena por ilícitos bancarios, telefónicos y extorsiones.
El recurso legal representa un giro inusual en el ámbito penitenciario de alta seguridad: un interno que solicita oficialmente mayor contacto social con otro recluso de alto perfil y carácter extremadamente violento, apelando a la necesidad de preservar su salud mental ante condiciones consideradas por expertos como potenciales generadoras de trastornos severos.
De prosperar, el caso podría abrir precedentes sobre derechos de interacción mínima dentro del sistema de Prismas Administrativas Especiales, y sobre la ética del confinamiento prolongado sin estímulos sociales.
Foto: cortesía


















