MORENA: LA CICATRIZ TODAVÍA ESTÁ ABIERTA

Tanya Ortiz

Morena ya tiene a sus 17 coordinadores rumbo a las elecciones de 2027.

Lo que todavía no tiene es la unidad que necesita para llegar con ellos.

El caso de Nuevo León acaba de demostrarlo.

Tatiana Clouthier no solo quedó fuera de la contienda interna frente a Clara Luz Flores.

Ahora anunció “Todos con Conciencia”, un movimiento que, aunque sostiene su respaldo a Claudia Sheinbaum y a la Cuarta Transformación, cuestiona abiertamente la decisión de Morena.

Clouthier habló de traición y sostuvo que el perfil elegido no representa los valores con los que fueron convocados.

Su movimiento, asegura, no busca cargos, pero políticamente el mensaje es mucho más potente: una figura de alto peso dentro de la 4T decidió no acompañar la definición de su propio partido.

Y Nuevo León no es un caso aislado.

En Guerrero hubo reclamos de Abelina López y Javier Saldaña por el resultado que favoreció a Beatriz Mojica. En Baja California, Eva Moreno llevó la inconformidad hasta el Tribunal Electoral. En Chihuahua, la definición de Cruz Pérez Cuéllar sobre Andrea Chávez provocó abucheos y una disputa abierta entre grupos. En Baja California Sur y Tlaxcala también aparecieron cuestionamientos después de las designaciones.

La dirigencia nacional ha insistido en que las diferencias son salvables y que todavía existe capacidad para cerrar filas. Incluso tuvo que transparentar las encuestas.

Pero la operación cicatriz no puede reducirse a una fotografía de unidad, a una declaración de respaldo o a repartir espacios entre los inconformes.

Morena tomó decisiones que dejaron derrotados, grupos desplazados y liderazgos que ahora tienen que decidir si acompañan al ganador o conservan una estructura propia.

Las elecciones de 2027 no se ganarán únicamente con candidatos competitivos.

Se necesitarán estructuras territoriales, operadores, alcaldes, legisladores, militantes y, sobre todo, grupos dispuestos a trabajar por una candidatura que no necesariamente era la suya.

Tatiana Clouthier acaba de mostrar lo que ocurre cuando esa reconciliación no llega a tiempo.

La dirigencia nacional todavía tiene trabajo. Mucho.

El proceso terminó en el papel, pero políticamente todavía no termina.

La encuesta eligió ganadores y ahora Morena tiene que conseguir algo bastante más complicado: que los perdedores quieran hacer campaña por ellos.

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