Seguridad para la fiesta, seguridad para Zacatecas

Tanya Ortiz

Fresnillo está a punto de comenzar su fiesta. Pero este año, la Feria Nacional llega con una responsabilidad adicional: demostrar que la ciudad puede recibir a miles de familias, visitantes y turistas sin que la seguridad vuelva a ser una preocupación.

La Mesa Estatal de Construcción de Paz presentó este miércoles el operativo especial para la Fenafre 2026.

Más de 400 elementos de corporaciones federales, estatales y municipales, además del Ejército, participarán en un dispositivo que contempla cuatro cinturones de seguridad, vigilancia aérea, drones, tecnología antidrones, binomios caninos y presencia permanente en carreteras.

Es un despliegue importante, pero Fresnillo necesita algo más que presencia policial dentro del perímetro ferial.

El recuerdo de los hechos del 18 de julio, cuando 10 personas fueron privadas de la libertad y posteriormente asesinadas, sigue presente.

Por eso, la seguridad debe comenzar antes de llegar a la feria y terminar mucho después de que cierre el último espectáculo.

Las operaciones Rastrillo y Tornado han producido resultados relevantes.

Rastrillo acumula detenciones, cateos, aseguramientos y desmantelamiento de infraestructura criminal. Hasta mediados de agosto se reportaban 20 detenidos, 19 cateos, 15 casas de seguridad aseguradas y diversos campamentos e instalaciones clandestinas desmantelados.

Tornado, por su parte, permitió localizar y desmantelar cuatro cocinas clandestinas en Sombrerete.

Pero los golpes a los grupos criminales deben traducirse en algo que la sociedad pueda sentir: mayor tranquilidad en las calles, en las comunidades y en las carreteras.

Los hechos registrados este miércoles en Jerez, donde se confirmó un enfrentamiento entre integrantes de grupos delictivos, y en Juchipila, con la detención de ocho personas, vuelven a recordar que la estrategia no puede concentrarse en un solo punto.

Y hay otro mensaje importante. La decisión de retirar de la cartelera de Fresnillo a Luis R. Conríquez, cuya presentación estaba prevista para el 28 de agosto, responde a la determinación de la Mesa de Construcción de Paz de evitar espectáculos que puedan representar apología del delito.

El Estado incluso ofreció respaldar al Municipio para contratar un sustituto.

Más allá de gustos musicales, la decisión abre una discusión necesaria: las ferias también deben contribuir a reconstruir el tejido social.

Después de lo ocurrido el 18 de julio, el mensaje de las autoridades tiene que ser congruente con la estrategia de seguridad que están desplegando en territorio.

Fresnillo tiene derecho a su feria. Zacatecas también necesita que sus visitantes regresen a casa con una buena experiencia y con la certeza de que pueden volver.

Y detrás de esta feria viene otra prueba mayor: la Feria Nacional de Zacatecas.

Los operativos están desplegados, las corporaciones están coordinadas, y los resultados empiezan a verse.

Ahora toca demostrar que esos resultados pueden sostenerse.

Que la fiesta sea fiesta y que la seguridad deje de ser una promesa para convertirse en una condición permanente para vivir, trabajar y visitar Zacatecas.

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