JERUSALEN. – Una investigación difundida el 9 de marzo señaló que el ataque que destruyó una escuela en la ciudad de Minab, en la provincia de Hormozgán, al sur de Irán, el 28 de febrero, podría haber sido ejecutado por fuerzas de Estados Unidos mediante un misil de crucero Tomahawk. El análisis fue realizado por el grupo de investigación Bellingcat y difundido a partir de un video recientemente publicado, el cual contradice la versión del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que la explosión había sido provocada por Irán.
El material audiovisual, difundido por la agencia semioficial iraní Mehr, muestra el momento en que una munición impacta contra un edificio en un complejo cercano a la escuela primaria femenina Shajaré Tayebé, donde la explosión provocó la muerte de más de 165 personas, la mayoría niñas que se encontraban en horario escolar. Investigadores y expertos en armamento identificaron el proyectil como un misil Tomahawk, arma que, dentro del conflicto actual, únicamente posee Estados Unidos.
Trevor Ball, investigador del colectivo Bellingcat, explicó que el video constituye la primera evidencia directa sobre el tipo de armamento utilizado en el ataque. Según el especialista, el proyectil que aparece en la grabación corresponde a un misil de crucero Tomahawk, cuyo diseño y características coinciden con los utilizados por el ejército estadounidense en operaciones militares.
La grabación dura apenas tres segundos y fue tomada el mismo día en que la escuela resultó alcanzada por las explosiones. En ella se observa cómo la munición desciende hacia el complejo, generando una columna oscura de humo que se mezcla con el que ya se elevaba desde otros puntos impactados minutos antes. Ball geolocalizó el sitio del impacto en un área cercana a la escuela, un análisis que también fue corroborado por periodistas de The Associated Press mediante el estudio de imágenes satelitales.
El ataque ocurrió en medio de una serie de bombardeos dirigidos contra instalaciones vinculadas con la Guardia Revolucionaria iraní. La escuela se encontraba contigua a una base de ese cuerpo militar y próxima a barracones de una unidad naval, por lo que especialistas consideran probable que el plantel haya sido alcanzado durante una rápida sucesión de ataques contra el complejo.
Otro elemento que apunta hacia la posible responsabilidad estadounidense es que el propio ejército de Estados Unidos abrió una evaluación interna sobre el incidente. Según protocolos del Pentágono para mitigar daños a civiles, este tipo de revisiones se inicia cuando existe una valoración preliminar de que fuerzas estadounidenses podrían haber estado involucradas en un ataque con víctimas civiles.
Un funcionario estadounidense citado por la agencia AP, que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del caso, señaló que el ataque “probablemente” fue ejecutado por Estados Unidos. Además, el Comando Central del ejército estadounidense ha reconocido el uso de misiles Tomahawk en la guerra y difundió imágenes del destructor Spruance, perteneciente al grupo del portaaviones Abraham Lincoln, disparando este tipo de arma el mismo 28 de febrero.
Sin embargo, la falta de restos de la munición en el sitio del impacto ha complicado las investigaciones, ya que ninguna agencia independiente ha podido acceder al lugar debido a la guerra en curso. Esta limitación ha impedido verificar de manera directa tanto el balance de víctimas como las circunstancias exactas del ataque.
El presidente de Estados Unidos rechazó públicamente la responsabilidad de su país. Cuando un periodista le preguntó si el ejército estadounidense había provocado la explosión, Trump respondió: “No, en mi opinión, según lo que he visto, eso lo hizo Irán”. El mandatario agregó que Irán es “muy impreciso” con sus municiones.
Por su parte, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, evitó atribuir responsabilidades directas y afirmó que el gobierno se encontraba revisando lo ocurrido. Durante una conferencia de prensa previa sobre las operaciones militares en Irán, el funcionario declaró: “Estados Unidos, independientemente de lo que digan las llamadas instituciones internacionales, está realizando la campaña de potencia aérea más letal y precisa de la historia”. Añadió además: “Sin estúpidas reglas de enfrentamiento. Sin guerras políticamente correctas. Luchamos para ganar, y no perdemos tiempo ni vidas”.
El caso también ha provocado reacciones políticas en Washington. Legisladores demócratas solicitaron al Pentágono una investigación exhaustiva e independiente sobre el ataque que destruyó la escuela y causó más de 165 muertes. En un comunicado, varios senadores señalaron que “Un análisis independiente sugiere de manera creíble que el ataque podría haber sido llevado a cabo por fuerzas estadunidenses, lo que, de resultar cierto, lo convertiría en uno de los peores casos de bajas civiles en décadas de intervención militar estadunidense en Medio Oriente”.
Los legisladores añadieron que “El asesinato de escolares es indignante e inaceptable en cualquier circunstancia”, y exigieron que el secretario de Defensa entregue una “investigación completa e imparcial” sobre el incidente.
Especialistas en derecho internacional también advirtieron sobre la gravedad del caso. La académica Janina Dill, de la Universidad de Oxford, sostuvo que incluso si el ataque hubiera sido resultado de una identificación errónea del objetivo —por ejemplo, si se creyó que la escuela formaba parte de la base militar cercana—, el hecho podría constituir “una violación muy grave del derecho internacional”.
La experta recordó que las normas internacionales obligan a los ejércitos a verificar con precisión la naturaleza de los objetivos antes de lanzar un ataque. En ese sentido, escribió: “Los atacantes tienen la obligación de hacer todo lo factible para verificar el estatus del objeto atacado”.
Mientras continúan las investigaciones, el incidente se perfila como uno de los episodios más mortales contra civiles en el conflicto que estalló en Medio Oriente a finales de febrero. Las evidencias recopiladas hasta ahora, incluidas imágenes satelitales y análisis de expertos en armamento, siguen alimentando el debate sobre la responsabilidad del bombardeo que devastó la escuela iraní.
Foto: Cortesía


















