El teatro de la seguridad en Zacatecas se le está cayendo a Morena y al gobernador David Monreal. Desde el 18 de julio, cuando fueron asesinados 10 empresarios, funcionarios públicos y un exalcalde, la violencia no ha parado. Por el contrario, se recrudeció y, con ella, crece el miedo de la población.
Este fin de semana vimos una escalada que debería encender todas las alarmas. El sábado, policías estatales fueron atacados con explosivos en la carretera Aguascalientes-Villa García: un automóvil quedó destrozado, una patrulla resultó dañada y hubo heridos.
El domingo, el terror llegó al corazón de Ojocaliente. Un vehículo cargado con explosivos fue detonado frente a la comandancia de Seguridad Pública, en pleno centro de la ciudad. La onda expansiva afectó alrededor de 30 viviendas, dañó vehículos y dejó 11 personas lesionadas.
Las imágenes son indignantes. Parecen las de una zona de guerra. Y lo más grave es que hablamos de población civil indefensa que estaba a punto de participar en actividades de su feria. Que nadie intente normalizar esa situación. No es normal.
El uso de explosivos por grupos criminales en Zacatecas no es nuevo. A principios de agosto ocurrió otro ataque con un vehículo explosivo en Luis Moya, mientras pasaba una patrulla. Y en mayo de 2025 ocurrió un hecho similar en el estacionamiento del bar Terraza de la capital.
¿Hasta cuándo las autoridades llamarán a las cosas por su nombre? Cuando la delincuencia utiliza explosivos para sembrar terror entre la población, estamos ante una amenaza que exige una respuesta extraordinaria y coordinada de los tres órdenes de gobierno.
El operativo Rastrillo da muestras de que el Gobierno federal de Claudia Sheinbuam conoce la dimensión del problema. Entonces, ¿por qué no reconocer también la gravedad de los métodos utilizados por los grupos criminales?
Ya basta de minimizar. Ya basta de intentar convencer a las y los zacatecanos de que su miedo es una ficción. La realidad está en las calles, en las zonas afectadas y en las familias aterradas.
En el PAN seguiremos denunciando la inseguridad y exigiendo resultados. Zacatecas merece paz, no simulación. Y quienes utilizan el terror para someter a la sociedad deben enfrentar todo el peso de la ley.
Noemí Luna
Diputada Federal

















