Dr. Juan Rubén Delgado Contreras
Las computadoras que utilizamos todos los días procesan información mediante bits. Podemos imaginar cada bit como un interruptor que solamente tiene dos posiciones: apagado o encendido, representadas mediante un cero o un uno.
Una computadora cuántica funciona de manera diferente. Su unidad básica se llama cúbit y, mientras no se mida, puede representar una combinación de cero y uno. Esta propiedad permite organizar algunos cálculos de formas que no son posibles para una computadora convencional.
A veces se dice que una computadora cuántica puede probar todas las respuestas al mismo tiempo. Esta explicación es atractiva, pero no es exacta. Al final del cálculo, la máquina solamente entrega un resultado. Para que ese resultado sea útil, los investigadores deben diseñar procedimientos que aumenten la probabilidad de obtener la respuesta correcta.
Estas computadoras tampoco reemplazarán a las que usamos actualmente. No serían necesariamente mejores para escribir un documento, consultar redes sociales, reproducir una película o realizar una videollamada. Su posible ventaja se encuentra en ciertos problemas muy complejos.
Por ejemplo, podrían ayudar a estudiar el comportamiento de moléculas y materiales. Esto facilitaría la investigación de nuevos medicamentos, baterías o fertilizantes. También se explora su aplicación para encontrar mejores rutas de transporte y resolver algunos problemas matemáticos. Sin embargo, varias de estas posibilidades todavía se investigan y no todas han demostrado una ventaja útil fuera del laboratorio.
El principal obstáculo es que los cúbits son muy frágiles. El calor, las vibraciones o pequeñas alteraciones del ambiente pueden provocar errores en los cálculos. Para reducirlos se necesitan equipos especiales y muchos cúbits adicionales. Aunque recientemente se han conseguido avances, todavía es difícil construir una computadora cuántica grande, estable y confiable.
También existe una preocupación relacionada con la seguridad digital. Una computadora cuántica suficientemente avanzada podría descifrar algunos de los métodos que actualmente protegen comunicaciones y datos. Nadie sabe con certeza cuándo existirá una máquina con esa capacidad. Aun así, ya se están adoptando nuevos métodos de protección conocidos como criptografía poscuántica. En 2024 se publicaron los primeros estándares estadounidenses y, en 2026, una guía para comenzar la transición.
La computación cuántica es una tecnología real, pero todavía experimental. Puede resultar valiosa para determinados problemas, aunque no hará que todas las computadoras sean más rápidas ni resolverá cualquier dificultad de forma automática.
Para reflexionar: Cuando escuchamos que una nueva tecnología cambiará el mundo, conviene preguntar qué puede hacer actualmente, qué continúa en etapa experimental y qué pruebas respaldan las promesas que se presentan.
Fuentes consultadas
● NIST: explicación de la computación cuántica
● NIST: criptografía poscuántica
● NIST: estándares de criptografía poscuántica
● NIST: guía para la transición a criptografía poscuántica
● Nature: avances en corrección de errores cuánticos


















