Zacatecas tiene en la industria sin chimeneas una oportunidad de desarrollo económico que todavía exige mayor visión, planeación y continuidad.
Su riqueza histórica, cultural, arquitectónica y gastronómica, sumada a la calidad de sus festivales, representa un atractivo capaz de convocar visitantes de otras entidades y generar ingresos para cientos de familias.
Apenas concluyó el Festival Internacional de Teatro de Calle y ya está en puerta el Festival de Día de Muertos, que tendrá a Oaxaca como entidad invitada.
A lo largo del año, la agenda cultural incluye el Festival Cultural Zacatecas, el Festival Internacional de Jazz y Blues, el Festival Zacatecas del Folclor Internacional y otras actividades que mantienen viva la oferta artística y turística del estado.
Muchos de estos encuentros ofrecen espectáculos gratuitos y de calidad.
Esa característica amplía el acceso de la población a la cultura y constituye un incentivo para quienes deciden visitar la entidad.
Sin embargo, la realización de eventos no garantiza por sí misma una mayor derrama económica.
Hace falta promoción oportuna constante, infraestructura adecuada, servicios de calidad y estrategias que conviertan la visita ocasional en una estancia más prolongada.
La responsabilidad del gobierno estatal consiste en articular una política turística permanente, no limitada a la difusión de los festivales cuando están próximos a comenzar.
Zacatecas necesita campañas que destaquen sus atractivos durante todo el año, fortalezcan la conectividad, faciliten el acceso a información confiable y promuevan experiencias que beneficien directamente a comerciantes, hoteleros, restauranteros, artesanos y prestadores de servicios.
Y esa estrategia no puede concentrarse exclusivamente en la capital.
Municipios con historia, tradiciones, paisajes y nombramientos de Pueblos Mágicos también requieren atención. Jerez, Sombrerete, Pinos, Nochistlán, Teúl de González Ortega y Guadalupe tienen elementos para atraer visitantes, pero su potencial necesita promoción sostenida, mantenimiento de espacios públicos y condiciones que hagan de cada recorrido una experiencia satisfactoria.
Los foros de la transformación organizados por regiones pueden abrir espacios para identificar necesidades y propuestas.
Ahora hay que traducir esas voces en acciones concretas, presupuestos, coordinación institucional y resultados medibles.
La difusión turística municipal no puede aparecer una vez al año ni depender de esfuerzos aislados.
El turismo puede diversificar los ingresos, generar empleos y abrir oportunidades para comunidades que hoy permanecen al margen de los principales circuitos de visitantes.
La minería, la agricultura y la ganadería son actividades fundamentales para Zacatecas, pero concentrar el desarrollo económico en esos sectores limita otras posibilidades de crecimiento.
El turismo también genera empleos, sostiene pequeños negocios, impulsa el comercio y permite que el patrimonio cultural se traduzca en ingresos para las familias.
Zacatecas no carece de atractivos; carece de una promoción turística suficientemente permanente, articulada y equitativa entre sus regiones.
Organizar festivales de calidad es muy valioso, vaya que sí, pero no sustituye una política que mantenga a la entidad en el mapa turístico durante los 12 meses del año, no solo durante y para estos festivales, y que incluya a los municipios relegados de las campañas oficiales.
La cultura convoca, el patrimonio distingue y el turismo produce beneficios económicos.
Dejar ese potencial sin promoción constante significa desaprovechar una fuente de ingresos y empleo que muchas familias zacatecanas no pueden darse el lujo de perder.

















