Eulogio Monreal Ávila
En la historia de México, quizá también, en cualquier parte del ente terrenal, siempre ha existido la interrogante de quién debiera gobernar una demarcación de habitantes y ciudadanos, y sucede cuando se tiene que renovar algún cargo público.
Los casos más relevantes, por lo mismo más reñidos, de los que la mayoría de ciudadanos interesa, son aquellos que definen la transmisión del poder en cargos para ocupar la titularidad de los poderes ejecutivos, en un primer orden de prioridad, el Federal, sin restarle importancia a aquello que se definen en las entidades federativas.
El año 2027 llegará a la mitad de periodo la presente administración presidencial que encabeza la doctora Claudia Shieubam Pardo, momento para renovar una parte del Congreso de la Unión (la Cámara de Diputados) y, una mayoría de gobiernos locales del país (17) concurrirán elecciones para renovar congresos y ayuntamientos municipales.
El partido de más reciente creación (Morena), desde su origen ha definido un formato, dentro de lo que cabe, más democrático: designar a sus aspirantes mediante un método en el que participa la militancia y simpatizantes del movimiento; la decisión de éstos es determinante para la designación de quienes habrán de representar al movimiento en una elección constitucional.
Por conveniencia del movimiento, los procesos para seleccionar candidatos son internos y se realizan mediante métodos de confianza y credibilidad depositada en personas con una solvencia moral y competitividad en la materia es personal del movimiento que viene acompañando a AMLO desde hace más de dos décadas.
Previo al inicio del ya concluido proceso de elección interna para designar a los coordinadores/as estatales del segundo piso de la transformación, la dirigencia y la comisión responsable de procesos internos advirtió a los participantes en el proceso que, los resultados solo tendrían validez aquellos emitidos por órganos del propio movimiento.
Las reglas y condiciones no fueron sorpresa ni mucho menos ocultadas por autoridades partidistas; contrario a ello, fueron aceptadas de manera deliberada por todos y cada uno de sus participantes, incluida la participación de militantes de los partidos aliados.
Por esos razonamientos y otros del interés del movimiento, quienes hayan sido designados por el partido Morena para asumir la responsabilidad de coordinar los trabajos del segundo piso de la transformación del país, están orgánica, estatutaria y suficientemente legitimados.
Los resultados son inimpugnables e irrevocables.
No debe haber interés personal, de grupo o de partidos aliados, por encima de la Cuarta Transformación de nuestro país.


















