AMLO: EL REGRESO QUE TODAVÍA INCOMODA

Tanya Ortiz

Andrés Manuel López Obrador volvió a aparecer públicamente.

No regresó a una plaza, no encabezó un mitin ni anunció una nueva etapa política.

Apareció desde Palenque para presentar “Pueblo”, su nuevo libro.

Y bastaron unos minutos para que volviera a ocupar buena parte de la conversación pública nacional.

La obra, dedicada a la historia política de México, completa junto con “Grandeza” su planteamiento sobre el llamado Humanismo Mexicano.

López Obrador también dedicó el libro a Claudia Sheinbaum, a quien llamó “la mejor presidenta del mundo”, y aprovechó la ocasión para reivindicar el rumbo de la Cuarta Transformación.

Después vinieron los temas conocidos: Vicente Fox, Felipe Calderón, Ernesto Zedillo, el neoliberalismo, los medios de comunicación y periodistas que durante su sexenio estuvieron permanentemente en el centro de sus críticas.

También habló de las redes sociales. Ese espacio que durante años utilizó como una de sus principales herramientas de comunicación, ahora fue cuestionado por la influencia de algoritmos, propietarios y granjas de bots.

Pero hay otro elemento que vuelve particularmente interesante esta reaparición.

No ocurre en cualquier momento: este 2026 se cumplen 20 años de la elección presidencial de 2006, el proceso que López Obrador convirtió en una de las grandes causas políticas de su trayectoria y que él mismo ha definido como un fraude electoral.

Dos décadas después, aquel episodio sigue formando parte de la narrativa política de la Cuarta Transformación.

La propia presidenta Claudia Sheinbaum lo volvió a colocar en la conversación pública al recordar este año el vigésimo aniversario de aquella elección.

Por eso resulta inevitable mirar el calendario y preguntarse si el momento de esta reaparición tiene algo más detrás.

No hay elementos para afirmar que exista una estrategia política vinculada directamente con aquel aniversario, pero tampoco parece irrelevante que López Obrador vuelva a escena en un año marcado por esa memoria política y cuando el país comienza a entrar, además, en la ruta hacia las elecciones de 2027.

Su reaparición ya generó especulaciones sobre su influencia, aunque él insiste en que está jubilado de la política y que no pretende ser “jefe máximo” ni ejercer poder detrás del trono.

La paradoja está justo ahí.

Dice estar retirado, pero aparece y se reactiva la conversación sobre Morena, Sheinbaum, sus adversarios, los medios, las redes y el legado de la Cuarta Transformación.

Un video desde Palenque vuelve a levantar ámpula, provoca furor, divide opiniones y lleva a sus simpatizantes a defenderlo y a sus críticos a cuestionarlo.

Veinte años después de aquella elección que marcó su carrera, López Obrador sigue teniendo una capacidad política que no depende de un cargo.

Y entonces queda una pregunta legítima sobre la mesa: si unos minutos de aparición pública todavía producen semejante reacción, ¿cuántos mensajes más puede contener una reaparición que, por el momento y el contexto, difícilmente puede pasar desapercibida?

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