POLÍTICA S.A.

Editorial Alkimia

La política también tiene mercado.

Tiene marcas, tiene capital, tiene activos, tiene pasivos, tiene reputación, tiene estructuras, tiene inversionistas políticos, tiene consumidores y tiene competencia.

Políticamente, dos proyectos comenzaron su posicionamiento en el mercado; si es antes de tiempo, o no, esa es otra historia.

Dos marcas, dos modelos.

Si esta elección fuera analizada como una competencia empresarial, Verónica Díaz y “Fito” Bonilla estarían entrando al mercado con balances muy diferentes.

Verónica representa un proyecto con una enorme infraestructura política detrás.

Su paso por la Delegación de los Programas del Bienestar le proporcionó algo específicamente valioso en política: territorio, exposición y contacto con estructuras sociales.

Ese es su capital.

Fito Bonilla entra desde otra posición. Le tocará reorganizar primero a sus “clientes internos”, buscar coaliciones más amplias y desarrollar otro modelo de negocio político atractivo para la ciudadanía.

Ninguna elección moderna se disputa solamente con ideología.

Existen capitales muy poderosos que definen campañas: capital financiero, capital territorial, capital reputacional, capital digital, capital relacional, capital intelectual, capital organizacional y capital ciudadano.

La política actual requiere mucho más que un buen discurso, requiere organización, operadores confiables, (nuevos, no desgastados, ni los mismos que perdieron y que la ciudadania reconoce con sus “formas”), comunicación, datos, movilización territorial y capacidad para transmitir un mensaje durante meses.

Verónica Díaz tiene una plataforma desde la cual comenzar; su mayor activo puede ser su mayor pasivo, tendrá que construir su propia marca, su propia identidad, su gran oportunidad consiste en convertir una poderosa estructura partidista, en una propuesta personal reconocible.

“Fito” representa prácticamente el balance inverso. Representa un partido que perdió el poder estatal y que ahora intenta reconstruirse; esto es, menos infraestructura política, pero con una posibilidad de narrativa diferente.

El mayor activo de “Fito” podría ser el propio “Fito”; su mayor pasivo, el PRI.

Este quizá sea una de las variables más interesantes del proceso.

“Fito” necesita al PRI para competir.

El PRI conserva estructura, cuadros experimentados, (buenos y malos) y presencia territorial, pero también carga con una marca histórica que genera adhesiones fuertes y rechazos igualmente fuertes.

Los dos proyectos se encuentran ahora en una especie de primera ronda de capital político.

Necesitan atraer talento, construir equipos, definir producto, encontrar narrativa, detectar segmentos, medir reputación, corregir debilidades y, posteriormente, escalar.

Así, comienza el mercado político zacatecano rumbo al 2027.

Dos marcas, dos estructuras, dos narrativas, dos maneras de entrar al mercado, pero, sin poseer todavía el activo definitivo: LA CONFIANZA, esa no viene incluida en una coordinación ni en una posible candidatura.

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