Ocho visitas después, Zacatecas todavía espera

Claudia Sheinbaum vuelve este viernes a Zacatecas.

Será, de acuerdo con el recuento de sus giras, la sexta visita como presidenta y la octava desde que recorría el país como candidata.

Ocho veces en poco más de dos años alcanzan para conocer un estado más allá del templete… Y también para hacer cuentas.

Veamos que Zacatecas sí ha recibido beneficios concretos;

-Aquí se anunció la Productora de Semillas para el Bienestar, con la promesa de producir semilla mejorada para el país.
-Se comprometieron 7 mil 82 toneladas para 43 mil productores de frijol.
-También arrancó una de las apuestas más importantes en salud: el Hospital Regional de Especialidades del IMSS en Guadalupe, con capacidad proyectada para atender a 300 mil zacatecanos.
-Además, el programa Vivienda para el Bienestar para 20 mil familias.

Después llegó la oncología: braquiterapia y equipamiento médico, con 621 millones de pesos destinados a Zacatecas y otros mil 100 millones para nuevos hospitales.

Y en educación, Zacatecas volvió a colocarse como laboratorio nacional: la Beca Gertrudis Bocanegra permitirá que estudiantes de escuelas públicas tengan cobertura desde primaria hasta universidad, convirtiendo al estado en el primero con este esquema integral.

Pero una gira presidencial también debería servir para mirar lo que todavía duele: el agua sigue siendo una deuda.

La presa Milpillas dejó de ser promesa electoral para convertirse en proyecto federal, pero la obra todavía necesita pasar del anuncio y los recursos, a resultados visibles.

Las carreteras siguen reclamando atención y el campo necesita algo más que precios de garantía: requiere comercialización justa, infraestructura y certeza.

Y en cuanto a la seguridad, merece una revisión sin triunfalismos; los homicidios han caído de manera contundente, pero los 10 asesinatos de julio y, apenas esta semana, los ataques con explosivos contra corporaciones policiales recuerdan que el crimen organizado no ha desaparecido.

También permanecen heridas menos visibles: desapariciones, extorsión, servicios de salud que todavía enfrentan carencias y una economía que necesita generar oportunidades para que los jóvenes no tengan que irse.

Ocho visitas dejan resultados, anuncios y compromisos.

Este viernes, más que contar cuántas veces ha venido la presidenta, convendría contar cuántas de aquellas promesas ya dejaron de ser discurso, porque Zacatecas ya conoce el sonido de los anuncios.

Ahora necesita escuchar el de las obras terminadas y cómo nos pintara el panorama político, en cuanto termine el proceso interno de Morena, que amenaza con dejar a Zacatecas hasta al último.

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