Trump acepta dialogar, pero ratifica ruptura de tregua; Irán desata ofensiva contra cuatro países del Golfo
ESTADOS UNIDOS.- El cese de hostilidades entre Estados Unidos e Irán ha terminado oficialmente, desencadenando una inmediata escalada militar
ESTADOS UNIDOS.- El cese de hostilidades entre Estados Unidos e Irán ha terminado oficialmente, desencadenando una inmediata escalada militar en el Golfo Pérsico.
Mientras el presidente estadounidense Donald Trump confirmó este viernes que aceptó la petición de Teherán para reanudar negociaciones, ratificó de manera tajante la ruptura de la tregua, un anuncio que coincidió con bombardeos no reivindicados en territorio iraní y una posterior represalia a escala regional.
La tensión detonó la mañana del jueves. Poco después de que el Comando Central estadounidense (Centcom) diera por concluida una operación que alcanzó 90 objetivos —incluyendo daños a infraestructura ferroviaria clave compartida con China y Rusia—, zonas del sur de Irán sufrieron nuevos ataques aéreos.
Las incursiones, de autoría desconocida, golpearon provincias estratégicas como Bushehr y Sistán y Baluchistán, justo mientras el país preparaba los funerales del ayatollah Ali Khamenei.
Aunque ni Washington ni Israel se adjudicaron estas últimas agresiones, la teocracia iraní lanzó una ofensiva que expandió el conflicto.
Represalia regional y movilización diplomática
La respuesta de Teherán activó las alertas antimisiles simultáneamente en Baréin, Jordania, Kuwait y Qatar. Los sistemas de defensa interceptaron proyectiles en toda la región, dejando un saldo preliminar de una persona herida en territorio kuwaití.
Esta agresión directa a los países árabes movilizó de urgencia a la diplomacia de la región. El líder de los Emiratos Árabes Unidos viajó inmediatamente a Kuwait, mientras que Qatar, apoyado por Pakistán, ha intensificado su papel como mediador para evitar el retorno a una guerra abierta entre Washington y Teherán.
El control de Ormuz: el núcleo del conflicto
El catalizador de esta crisis sigue siendo la disputa por el estrecho de Ormuz. Irán exige el dominio exclusivo de esta vía marítima y el cobro de peajes a las embarcaciones comerciales, una postura rechazada por Estados Unidos y las naciones árabes, quienes exigen mantener el libre tránsito internacional.
El conflicto por este corredor estratégico —por donde circula el 20% de los hidrocarburos del mundo— ya había provocado una crisis energética global, llevando los precios del petróleo a picos de 120 dólares por barril durante los enfrentamientos previos.


















