Morena no es invencible. El PRI lo ha demostrado

Tanya Ortiz

Coahuila volvió a lanzar un mensaje político que pocos esperaban escuchar con tanta claridad.

Mientras gran parte del país parece estarse acostumbrando a la narrativa de la hegemonía morenista, los resultados de la elección local en esa entidad muestran que la política sigue siendo un terreno de disputa.

Que las elecciones no están resueltas de antemano y que la oposición todavía tiene espacios donde puede competir, organizarse y ganar.

El resultado es contundente: Morena no logró obtener un solo distrito local.

El PRI conservó el control político de un estado que, desde hace años, ha resistido la ola guinda que ha transformado el mapa electoral mexicano.

La lectura más sencilla sería pensar que Coahuila es una excepción y quizá lo sea. Pero las excepciones también enseñan.

En primer lugar, demuestran que las estructuras territoriales siguen importando. Las campañas digitales ayudan. Los liderazgos nacionales pesan. Pero la operación política en tierra continúa siendo decisiva.

Coahuila confirmó que la cercanía con los electores, la organización partidista y el control de los territorios siguen siendo factores determinantes.

En segundo término, el resultado rompe con una percepción que se ha instalado en diversos sectores: que Morena tiene aseguradas todas las victorias futuras.

No es así. Sigue siendo la fuerza política dominante del país, eso sí. Sigue gobernando la mayoría de los estados, también. Mantiene altos niveles de respaldo popular, en efecto, pero las elecciones se ganan una por una y cada proceso tiene dinámicas propias.

La oposición también debería tomar nota, no para caer en triunfalismos ni mucho menos para asumir que encontró una fórmula mágica.

Debe hacerlo para entender que la derrota no es un destino inevitable.

Cuando existe organización, liderazgo y capacidad de movilización, la competencia sigue siendo posible.

Con este triunfo, el dirigente nacional priísta, Alejandro Moreno, obtuvo una bocanada de oxígeno político porque durante años ha enfrentado cuestionamientos internos, derrotas electorales y presiones para abandonar la dirigencia.

Sin embargo, Coahuila le ofrece argumentos para reivindicar su estrategia… al menos por ahora.

Falta mucho para 2027. Tal vez demasiado… O tal vez sea muy poco tiempo, pero toda elección deja señales y la de Coahuila deja una, particularmente relevante.

Morena no es invencible.

Y la oposición, si aspira a sobrevivir como alternativa política, necesita entender por qué en Coahuila ocurrió lo que en buena parte del país pareciera más difícil de conseguir… ¿Voto de castigo, hartazgo, mal vale malo por conocido… O cuál cree usted que es la razón de este triunfo-derrota?

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