El costo invisible de los ejidos
Aquí no hay matices: Zacatecas no tiene un problema técnico. Tiene un freno estructural y ese freno tiene nombre: tierra sin certeza jurídica.
En cualquier mesa seria de inversión, de esas donde se deciden parques industriales, centros logísticos o desarrollos de alto impacto, Zacatecas aparece y se descarta rápido.
No por falta de talento, no por falta de ubicación, no por costos. Por tierra.
El modelo de propiedad ejidal, nacido de una deuda histórica legítima tras la Revolución Mexicana, hoy se ha convertido, sin actualización, en una barrera para competir en el siglo XXI.
Una gran parte de la tierra del estado de Zacatecas no es un activo, es incertidumbre. Y el capital nacional o extranjero no negocia con incertidumbre. La evita.
Mientras estados del bajío, con estructuras de propiedad claras, se convierten en polos industriales, Zacatecas sigue atrapado en un limbo donde ni el desarrollo llega ni el campo se moderniza.
Porque seamos claros: no se trata de privatizar el ejido, se trata de hacerlo viable.
Cada año, nuestro estado posterga soluciones de fondo y se dejan ir inversiones y relevancia.
Mientras discutimos si tocar o no el régimen ejidal, otros estados firman contratos, construyen infraestructura y generan empleos.
¿Qué dejamos de producir para nuestro estado por este problema?
-Parques industriales de alto valor
-Empleos formales bien pagados
-Inversión extranjera directa
-Desarrollo logístico estratégico
-Modernización del campo
-Proyectos energéticos
-Plusvalía territorial
-Infraestructura privada (Hospitales, centros comerciales, vivienda vertical, etc.)
-Encadenamientos productivos
-Confianza institucional
Esto no es un tema ideológico, es un tema de competitividad.
Se necesita una reforma local profunda que dialogue con el marco federal, los ejidatarios y que generen modelos híbridos, asociaciones, fideicomisos, esquemas de coinversión, lo que sea necesario, pero que rompa la parálisis.
La tierra fue el origen de la justicia social en México. Hoy debe ser también el motor de desarrollo.
Sin tierra disponible, no hay futuro disponible.


















