Nuevamente, el Zócalo de la Ciudad de México se vio pletórico de personas afines al pensamiento revolucionario y transformador de la 4T, y de otros no tan afines, pero a quienes su incredulidad o desconfianza no pesan tanto como la obligación de haber tenido que ir en un acto de “solidaridad” laboral.
Muchas de esas miles de personas sí, acudieron convencidas de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido el mejor en la historia moderna de México, y que Claudia Sheinbaum está cumpliendo a cabalidad con el legado recibido, pero otras tantas acudieron obligadas en sus respectivas oficinas de gobierno, tanto de la Ciudad de México como de los estados y municipios que son gobernados por la 4T.
No se puede tapar el sol con un dedo y negar el gran porcentaje de aprobación que tienen tanto López Obrador como Sheinbaum Pardo; esta última ya superó al maestro y ha recibido más de 70% del visto bueno de mexicanas y mexicanos que están convencidos de que encabeza el mejor gobierno que ha tenido México y dan su confianza de que sabrá tener la capacidad necesaria para afrontar lo que viene en los próximos cinco años que le quedan de administración.
Independiente de casas encuestadoras que luego ponen resultados a modo, es innegable que la presidenta es bien vista; pero hay que esperar las próximas mediciones, porque también es innegable que, nunca como ahora, se había vivido una crisis de tal naturaleza como la vivida recientemente con transportistas y agricultores, éstos que nos dan identidad como pueblo y que sin su importantísima labor, la política agroalimentaria simplemente no existiría.
Hay gente que idolagtra a la presidenta sí, al movimiento entero, pero más allá de filias y fobias, de ser un chairo o un fifí, hay mucha gente que, con cabeza más fría ha reconocido su capacidad, pero también que se le salió de las manos la manifestación de transportistas y campesinos, y que las afectaciones que ello dejó han sido mayúsculas… Y esto todavía no termina.
Ha sido histórica la celebración por el séptimo aniversario de este nuevo pensamiento político, social y moral que ha instaurado López Obrador en nuestro país: más de 600 mil personas acompañando a la presidenta para retirarle que no está sola y la seguirán acompañando durante los años que le quedan en el mandato.
Más allá del bueno o malo gobierno, el hecho de que una mujer se mantenga como ejemplo de lo que ahora muchas mujeres pueden hacer, es lo que la mantiene en el pedestal.
Ojalá esta idolatría a la 4T no sea un espejismo y este gobierno, de principio humanista y moral, mantenga las directrices de serle fiel al pueblo, como lo pregona. Que mantenga un interés legítimo en abanderar las causas sociales y no de maquillar las oscuras ambiciones, porque más pronto que tarde estas salen a relucir.
Hoy fueron miles de personas, convencidas genuinamente, de que esta celebración debe hacerse año con año para conmemorar el arribo de la 4Tal poder de México. Pero también llegaron otras tantas miles obligadas, acarreadas, convencidas pero de proteger su burócrata empleo y es ahí donde me pregunto hasta dónde son los alcances de esta transformación…


















