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De aislamiento carcelario a transformar vida de exreclusos, Danny Murillo

ZACATECAS, ZAC.- El ser confinado por siete años en aislamiento —de 15 que purgó en una prisión de California—

De aislamiento carcelario a transformar vida de exreclusos, Danny Murillo

ZACATECAS, ZAC.- El ser confinado por siete años en aislamiento —de 15 que purgó en una prisión de California— fue para el migrante Danny Murillo la oportunidad para conocerse a sí mismo y decidir cambiar su vida y la de cientos de exreclusos que se han acercado a su asociación Académicos Clandestinos.

Así es la vida de ese zacatecano de segunda generación (hijo de padres zacatecanos nacido en Estados Unidos); no supo enfrentar la violencia que vivía en su hogar y tomó malas decisiones: se juntó con pandillas y vendió droga. Eso lo arrastró a la cárcel cuando era un adolescente de 16 y fue juzgado como adulto.

Danny sigue viviendo en su misma comunidad en California. Hoy es un hombre de 45 y está muy satisfecho con lo que hace porque logró cambiar su destino para bien, cuenta en una entrevista exclusiva para AlkimiaTV, durante su corta estancia en Zacatecas para visitar a su madre en la comunidad de El Ahijadero, en el municipio de Fresnillo.

Hace unos 15 años que dejó la prisión y atrás quedó el aislamiento solitario, la lucha diaria por su vida tras las rejas. Ahora es cofundador de la asociación civil Académicos Clandestinos, cuyo objetivo es facilitar a los presos y exreclusos el ingreso a programas educativos, para que construyan un futuro y tengan una vida de oportunidades.

Mientras estuvo encarcelado, estudió la secundaria y una formación técnica. Cuando por fin fue un hombre libre, alrededor de los 30 años, no sabía qué iba a ser. Sin embargo, el destino lo acercó a la Universidad de California en Berkeley, donde platicó con un alumno que acabada de conocer y, luego de 10 minutos, le contó que había estado preso.

Si él estuvo en la cárcel y yo también. ¿Cuántos de los que estamos aquí fuimos presos?, se preguntó. Y comenzó a actuar. Se acercó a alumnos y docentes con la misma causa. Así nació la iniciativa de Académicos Clandestinos, que siete años después recibió de la universidad 100 mil dólares para instituirse como asociación y tener un espacio propio.

Hoy el programa educativo de Académicos Clandestinos está en siete universidades del estado de California y ha apoyado a cientos de personas que por diversas causas pasaron por el sistema penitenciario, siendo tratados como la escoria de la sociedad.

Esa misma iniciativa que comenzó como un sueño también salvó a su hermano y sobrino, que cuando eran adolescentes querían ser como Danny: bravos y estar en la cárcel.

Ahora, el primero también es un académico clandestino y, el segundo, chef, porque siguieron el ejemplo que tanto admiraban. El mexicoamericano con raíces fresnillense asegura que lo logró porque cuando estuvo en la cárcel tuvo una compañera permanente: su mamá.

En el hogar es donde se forman a las personas y lo material no lo es todo, dice al contar que su papá fue un hombre exitoso en el trabajo, que en casa maltrataba a su mamá y a su hermano mayor. Eso lo observó desde niño y no lo supo asimilar, normalizó la violencia y salió al mundo a enfrentar los problemas también con agresividad.

Danny Murillo es investigador, académico, consejero, elabora políticas públicas, gestiona recursos y ayuda todos los días a cientos de presos y expresos. Cuenta con más proyectos, como crear un programa educativo para mexicanos migrantes que fueron deportados de Estados Unidos cuando estudiaban, a fin de que continúen su formación en México.

Danny Murillo puso a disposición de todas las personas interesadas en ser parte de Académicos Clandestinos su correo electrónico para que lo contacten: jaymurillo@berkeley.edu

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REDACCIÓN

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