UAZ: UNA PARÁLISIS QUE YA NO PUEDE NORMALIZARSE

La Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) amanece este jueves 5 de noviembre con un paro general de actividades.

La decisión del Comité de Huelga del Sindicato del Personal Académico (SPAUAZ) contempla suspender labores de las 7 de la mañana a las 7 de la tarde en todos los espacios universitarios.

Es una medida de presión ante la falta de respuestas concretas de Rectoría al pago de prestaciones laborales, particularmente las primas de antigüedad correspondientes a septiembre y octubre.

Pero es necesario recordar que esa inconformidad no apareció de un día para otro.

Desde septiembre, distintas unidades académicas han protagonizado suspensiones intermitentes de actividades.

La advertencia estaba sobre la mesa y el sindicato formalizó su emplazamiento a huelga ante el Tribunal Laboral, que ya lo admitió.

La audiencia de conciliación está programada para el 3 de diciembre y la fecha prevista para un eventual estallamiento de huelga es el 17 de febrero de 2027, a las 12 horas.

El argumento de Rectoría sigue siendo la falta de recursos.

La administración de Ángel Román Gutiérrez necesita poco más de de 700 millones de pesos para cubrir salarios, prestaciones, aguinaldos y obligaciones de seguridad social al cierre del año.

Sin embargo, reconocer la insuficiencia financiera no resuelve las obligaciones contractuales ni puede convertirse en una respuesta permanente para los trabajadores.

Por otro lado, se debe reconocer que el costo de laesta crisis va mucho más allá de una disputa entre autoridades y sindicato.

La suspensión de actividades afecta a más de 40 mil estudiantes, altera la continuidad de su formación y compromete la dinámica de una institución que tiene presencia en buena parte del territorio estatal.

En la capital, incluso, la ausencia de la comunidad universitaria se refleja en la movilidad cotidiana: cuando la UAZ se detiene, la ciudad también lo resiente.

Por eso no debemos perder de vista que estamos ante una responsabilidad compartida.

El gobierno estatal, la Federación, la Rectoría y los propios sectores universitarios deben sentarse a construir una salida de fondo.

No basta con esperar que nuevamente llegue un rescate extraordinario para cubrir el déficit y aplazar el problema otros 12 meses.

La universidad no puede seguir sobreviviendo de emergencia en emergencia.

La autonomía universitaria no significa aislamiento financiero ni exención de rendición de cuentas.
Significa también responsabilidad institucional.

Zacatecas necesita una universidad funcionando, con sus trabajadores cobrando lo que legalmente les corresponde y sus estudiantes en las aulas.

El paro de este jueves es otra señal de alarma.

Ignorarla sería permitir que una crisis financiera recurrente termine comprometiendo todavía más el futuro de la principal institución pública de educación superior del estado.

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