
Llegó el cierre del año y, con él, una escena que es tradición administrativa en Zacatecas. Los ayuntamientos necesitan dinero.
Aparecen los descuentos extraordinarios, campañas para ponerse al corriente en contribuciones, facilidades de pago, y, finalmente, las solicitudes de adelantos de participaciones para poder cumplir con las obligaciones de diciembre.
¿Es un problema de ingreso? ¿De gasto excesivo? ¿De planeación? ¿O estamos ante un modelo de administración municipal que simplemente dejó de ser financieramente sostenible?
¿Qué mensaje recibe el ciudadano que cumple puntualmente con sus contribuciones, cuando observa que quienes acumularon multas y recargos reciben condonaciones extraordinarias?
Un municipio financieramente sólido no debería necesitar vivir permanentemente de descuentos para recaudar lo que le corresponde.
En 2025, alrededor de 40 municipios zacatecanos solicitaron adelantos de participaciones del siguiente ejercicio fiscal.
Los ciudadanos no pagan impuestos para financiar la operación de los gobiernos. Los pagan por recibir servicios públicos, infraestructura, seguridad, alumbrado, recolección de basura y mejores condiciones de vida.
Zacatecas se aproxima a un nuevo proceso electoral, y cuando las finanzas públicas coinciden con los tiempos políticos, la vigilancia debe ser todavía mayor.
Mientras el Gobierno del Estado ha informado resultados favorables en sus participaciones federales, algunos municipios continúan enfrentando dificultades para cerrar sus ejercicios fiscales.
Esto demuestra que la salud financiera estatal y la municipal, no necesariamente avanzan al mismo ritmo. Muchos municipios dependen considerablemente de las transferencias federales.
La discusión de fondo es cómo construir municipios capaces de financiar responsablemente sus obligaciones. Se requiere mejorar sus administraciones.
¿Dónde está el verdadero problema?, en Alkimia consideramos que son cinco los factores que deberían investigarse con profundidad:
- Tamaño de las nóminas municipales
- La debilidad de los ingresos propios
- La ausencia de presupuestos preventivos
- Los pasivos heredados
- Las prioridades del gasto público.
Los municipios son el primer contacto entre el ciudadano y el gobierno. Cuando sus finanzas se deterioran, las consecuencias aparecen en las calles, en los servicios públicos, en la infraestructura y en la calidad de vida.
Zacatecas necesita una nueva cultura de administración municipal. Donde la planeación tenga más pesos que la improvisación.
Los ciudadanos tienen que exigir que las administraciones expliquen por qué necesitan esos recursos y qué harán para no repetir la misma situación los próximos años.
















