El estruendo que dejó a Ojocaliente en silencio
*Un ataque a la comandancia de policía municipal con un artefacto explosivo, dejó 11 lesionados, 11 vehículos dañados, dos
*Un ataque a la comandancia de policía municipal con un artefacto explosivo, dejó 11 lesionados, 11 vehículos dañados, dos patrullas afectadas y más de 37 inmuebles con daños
OJOCALIENTE, ZAC.- El estruendo de una noche anterior seguía presente este lunes en la cabecera municipal, pero ya no en forma de explosiones; estaba en los vidrios rotos, las puertas destrozadas y las grietas que aparecieron en viviendas ubicadas alrededor de la Dirección de Policía Municipal.
Conforme se avanzaba hacia la zona donde estaba ubicada la sede de la corporación policiaca, el olor a quemado se hacía más intenso. Era una de las primeras señales de que la explosión ocurrida alrededor de las 8 de la noche del domingo, mientras cientos de personas estaban por disfrutar de la coronación de la reina de la Feria de la Uva y la Tuna 2026, no había terminado cuando se apagaron las llamas.
La onda expansiva dejó huellas visibles varias calles alrededor del punto donde ocurrió el estallido: vidrios rotos, puertas dañadas, grietas y otros desperfectos podían observarse en viviendas y establecimientos. Algunos vehículos no solo tenían los cristales rotos o asientos quemados, sino que la carrocería entera tenía las huellas del golpe mortal de la onda expansiva que, milagrosamente no cobró la vida de nadie.

Vecinos de la zona relataron que el estruendo provocó crisis nerviosas, miedo y momentos de desorientación. Algunos sufrieron lesiones menores por la ruptura de vidrios, mientras otros describieron dolor en los oídos después de la detonación.
Una joven que vive muy cerca de la comandancia recordó que estaba en su habitación cuando escuchó la explosión; la fuerza del estallido hizo vibrar la casa y la hizo perder el equilibrio, pero se sostuvo de la cama para no caer cuando, en cuestión de segundos, las luces se apagaron.
Su hermano, que estaba en la habitación más próxima a la comandancia, presenció cómo un fragmento de metal de una estructura del balcón se desprendió, y ese momento, relató, le produjo un estado de shock.
La familia comenzó a reunirse para verificar que todos estuvieran bien y posteriormente pudo dimensionar los daños: una grieta de consideración en la vivienda, otras afectaciones en los cuartos, cristales destrozados y una puerta principal de madera que tendrá que ser reparada.
Desde la parte trasera de la casa todavía podían observarse los efectos de la explosión: una estructura que colinda con la comandancia, explicaron, pudo haber reducido parte del impacto al funcionar como una barrera.
Personal de seguridad acudió posteriormente para documentar los daños y tomar evidencias.
Mientras autoridades estatales reportaron de manera preliminar 37 casas afectadas, la regidora Marilú Magdaly Zambrano Gutiérrez señaló que el recuento realizado desde el ámbito municipal asciende a 62 viviendas con daños y 120 personas afectadas.
Las cifras todavía podrían modificarse conforme continúe la evaluación de los inmuebles, que pareciera que padecieron el embate de un fenómeno natural, pero nada más antinatural que un ataque con explosivos, impulsado por algún grupo del crimen organizado que busca aterrorizar a la población.
Para los habitantes, sin embargo, el número es secundario frente a la incertidumbre que dejó la detonación. La preocupación se concentra en cómo recuperar sus viviendas, reparar puertas y ventanas y, sobre todo, volver a sentirse seguros dentro de ellas.
Después del ataque, el bullicio ordinario dio paso al silencio, el pesar y el temor. Algunos niños y adolescentes, que deberían estar en sus aulas, en su primer día de clases, hoy se resguardaban junto a sus familias en los comercios abiertos, pero donde se sentía el peso del silencio; en tanto se siguen las investigaciones y se establecen medidas de apoyo para las familias afectadas, las autoridades reforzaron la seguridad en el municipio que, por primera vez ve sus fiestas suspendidas.
ENVIADO ESPECIAL: RICARDO MAYORGA


















