La Inteligencia Artificial no puede reemplazar nuestros sentimientos

Amalia García

Amalia García Medina

En la Primera COP Infantil, “Ecos de Esperanza”, compartí una reflexión sobre uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: cómo aprovechar la tecnología y la Inteligencia Artificial sin perder de vista aquello que nos hace profundamente humanos. Frente a la crisis climática, la transformación tecnológica y los retos que enfrenta el planeta, la participación de niñas, niños, adolescentes y juventudes es fundamental. Su voz debe estar presente en las decisiones que hoy definirán el futuro.
Participé en el encuentro sobre la iniciativa de mi querido amigo, compañero y senador, Emmanuel Reyes Carmona, vinculada con la defensa de nuestro planeta y de la vida en nuestro planeta.
Yo quiero reconocer, además, que lo han hecho con la participación de la sociedad civil, con la intención y la determinación de que ustedes formen parte de lo que serán las propuestas legislativas. Pero, además, porque hay que decirlo, esta primera COP Infantil tiene un nombre muy importante, una denominación y un título fundamentales: “Ecos de Esperanza”.
Y es fundamental que se diga “Ecos de Esperanza” porque, en ocasiones, los adultos olvidamos de quién es el presente y de quién es el futuro. Es de ustedes. Es de las niñas y los niños, es de las juventudes, es de las y los adolescentes. Por eso me da mucho gusto, me entusiasma y me emociona estar aquí.
Sabemos que, cuando se ha convocado a la COP30, por primera vez se planteó que era fundamental tener las voces de las niñas, de los niños y de los adolescentes.
La Organización de las Naciones Unidas se ha propuesto, desde 2015, varios objetivos fundamentales para que los gobiernos, las personas tomadoras de decisiones en los congresos y los parlamentos, las y los científicos, la sociedad civil y las personas actuemos.
Y entre esos Objetivos de Desarrollo Sostenible está el número 13, el de Acción por el Clima. Y la pregunta que ustedes seguramente ya han hecho y respondido en muchas ocasiones es: ¿por qué Acción por el Clima?
Porque estamos en un momento crucial de la historia de la humanidad, un momento que puede ser el fin de una etapa y el comienzo de otra.
Pero ¿de quién depende, en gran medida, que ese futuro se diseñe? Depende, sin duda, de quienes toman decisiones, de los adultos, especialmente de quienes están en espacios de poder político, de quienes estamos en espacios legislativos.
Pero también depende de la propia sociedad civil: de que alce su voz, de que haga oír sus puntos de vista, sus preocupaciones y su deseo de cambiar el camino que ha venido tomando la humanidad.
Quiero decir que los adultos, en muchas ocasiones, olvidamos de quién es el presente y el futuro. Lo decía yo hace un momento: debe ser de ustedes y, por eso, su voz es tan importante.
Ustedes no pueden, y nosotros no debemos, ser solamente espectadores de lo que sucede.
Cuando vemos una noticia sobre el calentamiento global y los efectos que tiene, por ejemplo, con las altísimas temperaturas que han estado asolando a Europa, o el sargazo en las costas de nuestro país, que es producto del calentamiento de los océanos, no podemos ni debemos ser simplemente espectadores ni espectadoras, sino que debemos convertirnos en actoras y actores activos, porque el futuro se debe construir con nuestra acción: con la de hoy, con la de todos los días, con la del presente.
Y cuando hablamos de cambio climático, seguramente estamos pensando en los bosques, en los océanos, en la biodiversidad, pero también hay que pensar, y debemos pensar cada vez más, en qué tipo de economía y de desarrollo económico ha venido implementando la humanidad y si debe continuar por esa ruta o debe transformarla.
Por ejemplo, cuando hablamos de energía, que es fundamental para nuestra vida cotidiana, debemos reconocer que hoy las energías fósiles están convirtiéndose en un riesgo para el planeta.
Y es por eso que hablar de energías renovables es un asunto de responsabilidad. Tenemos la obligación de poner en el centro de las prioridades el uso de energías renovables.
El cambio climático hoy se está convirtiendo en una crisis que cuestiona nuestra manera de relacionarnos con el planeta.
La misma tecnología que vemos con gran emoción tiene que ver con nuestras decisiones y con nuestra vida cotidiana. Hoy estamos, por cierto, frente a una transformación tecnológica que probablemente… que no probablemente, sino que ya está cambiando la historia de la humanidad.
Yo quisiera preguntarles: ¿quiénes utilizan teléfono celular? Levanten la mano. Gracias.
¿Una tableta? ¿Tabletas? Pero utilizan el teléfono celular, las tabletas.
Esto está cambiando la historia de la humanidad, porque el uso de la tecnología es un ámbito y un camino maravilloso y extraordinario para la humanidad y, al mismo tiempo, requiere decisiones de fondo sobre cómo se usa esa tecnología y cómo se construye.
Cada teléfono celular y cada tableta que utilizamos requiere de la extracción de recursos naturales. Incluso se ha convertido en un asunto de disputas geopolíticas en nuestro planeta, en el mundo de hoy. Y es por eso que tenemos que actuar con responsabilidad.
Hoy estamos frente a una transformación que ha llevado a que, apenas hace unas cuantas semanas, 29 países acordaran crear la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, una nueva plataforma internacional para promover la cooperación, establecer estándares y avanzar hacia una gobernanza de la inteligencia artificial.
¿Por qué es importante que hablemos de esto? Porque la inteligencia artificial puede ser una herramienta extraordinaria para enfrentar la crisis climática.
Nos puede ayudar a tener información, a anticipar incendios, a estudiar sequías, a mejorar el uso del agua, a optimizar redes eléctricas y a hacer más eficientes las energías renovables.
Pero la inteligencia artificial no decidirá por nosotras y nosotros qué futuro queremos. Nos da información, nos puede aportar datos, pero las decisiones las debemos tomar los seres humanos.
¿Qué pasa, por ejemplo, cuando una tecnología muy poderosa llega a una generación joven? La respuesta debe ser: no hay que tenerle miedo. Tampoco debe haber prohibicionismo.
Lo que tenemos que poner en el centro es la formación, la educación, el criterio y la responsabilidad.
Pero, sobre todo, debemos tener presente que la inteligencia artificial, un celular o una tableta pueden ser ventanas —y lo son— al conocimiento, pero también nos pueden alejar del mundo.
Porque, en lugar de las relaciones directas, humanas y constantes, podemos encerrarnos en información que nos aísle del contacto personal con los demás seres humanos.
Usar la tecnología debe servir para beneficiarnos de ella, pero no puede sustituir las relaciones entre las personas.
La inteligencia artificial y la tecnología nos pueden ayudar a investigar, a aprender, a preguntar, a encontrar información, a crear, pero no pueden sustituir el espíritu humano.
Cuando la inteligencia artificial y la información que nos proporciona la tecnología nos informan de una catástrofe, de un incendio, de una sequía o de una lluvia torrencial, nos están dando información. Pero esta tecnología no siente, no tiene espíritu ni posee sensibilidad.
Una computadora puede procesar información sobre un río, pero no puede sentir lo que significa sumergirse y nadar en ese río.
Ustedes pueden sentir tristeza cuando ven un río contaminado. La inteligencia artificial nos da solamente la información; no es capaz de sentir tristeza.
Una máquina puede generar una imagen de un planeta verde, pero solamente nosotras y nosotros podemos experimentar la alegría, la emoción y el gusto de percibir esa belleza, de ver la naturaleza y de convivir con ella, porque, además, somos parte de la naturaleza.
Los adultos, en general, cuando hablamos de la tecnología y de su uso, decimos: “No”. Lo que tenemos que hacer es decir: “Vamos aprendiendo juntas y juntos a utilizarla en beneficio de la humanidad; a intentarlo, a tratar, a equivocarnos, a acompañarnos”.
Aprender, finalmente, a decir: “Podemos ir juntas y juntos”, y no decir: “Eres demasiado joven”.
Es una responsabilidad compartida, pero la responsabilidad principal es de los adultos.
Hoy debemos hablar, como lo hemos estado haciendo en los últimos tiempos, de justicia climática.
La justicia climática significa no solamente prever el futuro, sino garantizar que los efectos del cambio climático no lastimen a la población en condiciones de mayor vulnerabilidad, a quienes están en mayor fragilidad.
Porque, cuando hay un fenómeno climático que nos azota, las personas que sufren de manera inmediata sus efectos, y en condiciones más agudas, son quienes tienen mayores carencias, quienes están en mayores condiciones de pobreza y de injusticia económica y social.
Debemos decir que hablar de justicia climática significa también hablar de un mundo en el cual se generen oportunidades para todas y para todos; en el cual todas y todos tengamos acceso a una vida con bienestar, a la información, a la educación, a la formación, a la salud y a tener, posteriormente, ustedes, un trabajo digno.
Debemos decir que, en las familias, en las escuelas, en las universidades, en la investigación científica, en las empresas y en los gobiernos, las niñas, los niños y las juventudes deben ser nuestra prioridad, y debemos tomar decisiones pensando en ustedes.
Por eso, esta declaración que ustedes están impulsando, que tiene la determinación de construir compromisos, debe impulsar acciones, no quedarse solamente en proyectos, y garantizar que haya decisiones en materia de políticas públicas.
Y debe significar también que, desde nuestro entorno más inmediato, en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestro país, cambiemos nuestra acción cotidiana.
Pero eso solo será posible si las jóvenes, los jóvenes, las niñas y los niños participan activamente.
No es un asunto de unos cuantos y unas cuantas; no es un asunto de los expertos; no es un asunto solamente de los gobiernos.
Hay responsabilidades que son prioritarias para quienes están en espacios de poder público, pero todas y todos debemos compartirlas, porque una sociedad democrática necesita jóvenes capaces de pensar, de cuestionar, de proponer y de participar activamente.
Por eso, hoy, frente a la crisis climática, podemos decir que la decisión para reorientar el futuro es nuestra.
Hay un cuento de Jorge Luis Borges que se llama El jardín de senderos que se bifurcan. Es un título muy poderoso y hoy estamos en ese momento: en el sendero de los caminos que se bifurcan.
El camino que tomemos como seres humanos definirá nuestro futuro.
Podemos continuar produciendo, actuando y viviendo como lo hemos hecho hasta el día de hoy. Y, entonces, el futuro será incierto, de grandes dificultades, con enormes problemas para quienes vienen después.
Pero podemos tomar otra decisión en ese sendero de los caminos que se bifurcan: actuar, participar, ser actoras y actores de nuestro presente, porque eso es lo que sembrará el futuro.
Una gran filósofa, María Zambrano, decía que la responsabilidad de los adultos que estamos aquí, la responsabilidad de la actual generación, es construir el puente para las siguientes generaciones.
Esa es nuestra responsabilidad. Esa es nuestra obligación. Esa es la tarea que tenemos hoy: construir una sociedad en la cual, con libertad, con inteligencia, con capacidad, con sensibilidad humana y con compromiso, construyamos un futuro mejor.
Y, finalmente, quiero reconocer que en las Naciones Unidas se retomó el concepto de desarrollo sostenible después de que fue planteado por una gran mujer, una estadista, Gro Harlem Brundtland.
Y cuando hablaba de desarrollo sostenible se refería a que la actual generación construya las condiciones para garantizar un buen futuro para las siguientes generaciones; garantizar sostenibilidad, posibilidades de desarrollo hoy y también para el futuro, para quienes vienen después.
Esta primera COP Infantil comienza con una conversación intergeneracional en la que estarán personas adultas. Está el senador Emmanuel Reyes Carmona, siempre impulsor de iniciativas en el Senado de la República y en los espacios donde ha participado. Fue presidente de la Comisión de Salud en la Cámara de Diputados y fue muy activo.
Pero esta conversación, en este momento en que ustedes están llevando a cabo esta primera COP Infantil, haciendo eco de la COP que las Naciones Unidas han impulsado, tiene la intención de que sus propuestas, el diálogo, las reflexiones y los puntos de vista que ustedes expresen los retomemos, los analicemos y sean una ruta para nuestra actuación.
Y que podamos decir, muy pronto, que lo que ustedes nos aportan hoy nos ha servido como un conjunto de elementos con gran consistencia y fortaleza para construir acciones, desde nuestro ámbito de responsabilidad en el Senado de la República, a favor de la presente y de las siguientes generaciones.

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