Observan eclipse solar total desde Rusia y España este miércoles
CIUDAD DE MÉXICO. – Los confines del Ártico ruso quedaron a oscuras este miércoles 12 de agosto de 2026
CIUDAD DE MÉXICO. – Los confines del Ártico ruso quedaron a oscuras este miércoles 12 de agosto de 2026 por el inicio de un eclipse solar total que después atravesó Groenlandia, el Atlántico, una parte de Islandia y España, donde millones de personas se prepararon para observar el fenómeno astronómico.
El eclipse comenzó poco antes de las 17:00 GMT en el extremo septentrional de Rusia, de acuerdo con la agencia espacial Roscosmos. Desde ahí, la sombra de la Luna avanzó por el hemisferio norte hasta cruzar Groenlandia y el océano Atlántico, antes de llegar a territorio español.
En España, la trayectoria del eclipse recorrió el país en diagonal, desde la zona noroeste, frente al Atlántico, hasta las islas Baleares, en el Mediterráneo. La fase total estaba prevista para concluir alrededor de las 18:30 GMT.
En Burgos, al norte de Madrid, habitantes y visitantes ocuparon terrazas y distintos puntos de observación ante la expectativa de experimentar un breve periodo de oscuridad durante la tarde.
Yenny Guevara, una peruana de 50 años que viajó desde Francia para presenciar el fenómeno, expresó su entusiasmo por la oportunidad: “Es la primera vez y también la última, la única vez que voy a ver un eclipse”.
Fuera de la franja donde el eclipse fue total, el fenómeno pudo apreciarse de manera parcial en amplias zonas de Europa occidental, Canadá, el noroeste de África y Estados Unidos.
Durante la totalidad, la Luna cubre por completo al Sol, lo que provoca una oscuridad repentina y un descenso de las temperaturas. El cambio también puede alterar el comportamiento de algunos animales.
“Las aves empiezan a revolotear por todas partes, los perros empiezan a ladrar. Esa reacción de la naturaleza es uno de los grandes alicientes de la totalidad”, explicó el astrofísico británico Graham Jones desde Fontanil de los Oteros, en el norte de España.
La fase de totalidad tuvo una duración inferior a dos minutos en los lugares con mejores condiciones de observación. Sin embargo, el fenómeno completo, desde el momento en que la Luna comenzó a cubrir el Sol hasta que terminó de hacerlo, se extendió durante casi dos horas.
Además del interés para quienes acudieron a observarlo, el eclipse representó una oportunidad para la comunidad científica, debido a que permite estudiar la atmósfera solar y su capa exterior. Los investigadores esperan obtener información que contribuya al conocimiento de los vientos solares y del campo magnético del Sol.
España concentró una parte importante de la atención por la trayectoria del eclipse. Algunas zonas del interior, conocidas como parte de la llamada “España vaciada”, quedaron entre los sitios con mejores condiciones para observar la totalidad y recibieron visitantes durante estos días.
Madrid y Barcelona quedaron fuera de la franja de totalidad. Aun así, habitantes de ambas ciudades se desplazaron hacia otros puntos para buscar una experiencia completa del eclipse, lo que provocó retenciones kilométricas en algunas carreteras.
La expectativa también llevó a personas de distintas edades y nacionalidades a viajar hacia las zonas de observación. Mercedes Búa convenció a su padre Antonio, de 81 años, quien utiliza silla de ruedas, para trasladarse unos 30 kilómetros al norte de Madrid, hasta Colmenar Viejo.
“Yo quería quedarme en casa porque estoy inválido, pero mi hija se ha empeñado en que me tenía que traer y aquí estoy”, dijo Antonio. Después añadió: “No cabe duda que es un hecho que si lo puedes vivir, mejor”.
En Tarragona también llegaron visitantes procedentes de otros países. Pauline Robert, estudiante francesa, realizó un viaje de más de tres horas por carretera para presenciar el eclipse.
“Es emocionante y solo ocurre una vez en la vida”, afirmó.
Paolo Boschetti, informático italiano de 50 años, acudió con su familia y llevó un telescopio para observar el fenómeno. Su recorrido incluyó la zona de Barcelona y Tarragona.
“Vinimos a ver el eclipse, y luego Barcelona y Tarragona”, explicó Boschetti, quien esperaba experimentar el momento de oscuridad total.
En Reikiavik, Islandia, miles de personas también se prepararon para observar el eclipse desde distintos puntos de la capital. La ciudad no había experimentado un fenómeno de estas características desde 1433.
Entre los asistentes estuvo el divulgador científico y astrónomo Saevar Helgi Bragason, quien destacó la larga espera para presenciar el acontecimiento.
El astrónomo aseguró que llevaba “más de diez años esperando” para contemplar “la noche más breve, repentina, hermosa, única y, ojalá, más memorable de nuestras vidas”.
La expectativa por el eclipse también generó una alta demanda de lentes especiales para observar el Sol de manera segura, al grado de que algunos comercios registraron el agotamiento de estos productos.
En España, el fenómeno también despertó expectativas económicas. El Ministerio de Economía estimó una contribución neta cercana a 400 millones de dólares y la llegada de casi 450 mil turistas adicionales a las principales zonas donde pudo observarse.
La afluencia extraordinaria generó, al mismo tiempo, preocupación entre las autoridades debido a las condiciones climáticas. Se previeron temperaturas superiores a 35 °C en la mayor parte del territorio español y de hasta 40 °C en algunas regiones, mientras el riesgo de incendios fue considerado “muy alto” o “extremo” en amplias zonas del país.
Foto: Cortesía


















