La seguridad también se debe comunicar

Tanya Ortiz

La seguridad no solamente se mide por el número de operativos, patrullas en las calles, elementos desplegados o personas detenidas.

También se mide por la capacidad de las instituciones para informar con oportunidad, claridad y responsabilidad sobre los hechos que inquietan a la sociedad.

Durante años, el silencio fue una práctica recurrente.

Ante acontecimientos de alto impacto, la explicación era casi siempre la misma: no podía proporcionarse información para no comprometer las investigaciones o por respeto al debido proceso.

Ese argumento tiene sustento legal, pero también una consecuencia inevitable: cuando la autoridad calla, alguien más ocupa ese espacio con rumores, versiones incompletas o desinformación.

Comunicar de manera oportuna no implica revelar estrategias, exponer líneas de investigación o vulnerar derechos.

Significa ofrecer información confirmada, explicar lo que puede hacerse público y mantener un diálogo permanente con la ciudadanía mientras las investigaciones siguen su curso.

Cuando las autoridades comparecen ante los medios para informar sobre un hecho relevante, no solo cumplen con una obligación institucional.

También envían un mensaje de cercanía, transparencia y responsabilidad.

La población entiende que existen aspectos que deben permanecer bajo reserva, pero también espera señales claras de que las instituciones están presentes, trabajando y dando la cara.

La confianza se fortalece cuando la autoridad decide salir del escritorio, enfrentar los cuestionamientos y comunicar con oportunidad lo que sabe y lo que está haciendo.

Esa disposición no sustituye el combate a la impunidad, pero sí contribuye a recuperar la credibilidad de las instituciones y a fortalecer el vínculo entre gobierno y sociedad.

Un ejemplo reciente de esta dinámica se observa en la manera en que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha establecido una comunicación periódica sobre las acciones y resultados del Gabinete de Seguridad. Más allá de las cifras o los operativos anunciados, el mensaje central es que existe una autoridad que informa, explica y da seguimiento público a las estrategias implementadas.

Ese ejercicio de comunicación no significa que todos los problemas estén resueltos ni que la información sustituya a los resultados.

Significa que la ciudadanía tiene elementos para entender qué están haciendo las instituciones, cuáles son los avances y cuáles son los retos que permanecen.

La transparencia, incluso dentro de los límites que marca una investigación, ayuda a reducir la incertidumbre y fortalece la percepción de que existe conducción y responsabilidad.

En los temas de seguridad, donde la confianza se encuentra permanentemente a prueba, la autoridad debe entender que informar también es una forma de actuar.

Salir a explicar, responder y mantener un diálogo constante con la sociedad permite construir una relación más cercana y envía una señal fundamental: las instituciones no solo están trabajando, también están dispuestas a rendir cuentas sobre ese trabajo.

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