Al final, la realidad terminó imponiéndose.
Después de un mes de paro, bloqueos, plantones, toma de oficinas gubernamentales y miles de trámites detenidos, el SITTEZ aceptó lo que desde el principio parecía inevitable: la Hora 32 no será reconocida en 2026 porque simplemente no existe presupuesto para hacerlo.
La batalla terminó con una compensación económica extraordinaria.
Poco más de 10 mil pesos por trabajador.
Nada más. Nada menos.
La pregunta incómoda permanece: ¿Valió la pena?
Durante un mes permanecieron bloqueadas oficinas de Finanzas, Educación, Ciudad Administrativa y Recaudación de Rentas. La captación de recursos públicos se vio afectada.
Miles de ciudadanos tuvieron que posponer trámites indispensables. El gobierno dejó de operar con normalidad.
Mientras tanto, cerca de 35 mil estudiantes de telesecundaria quedaron atrapados en medio de una disputa laboral que estalló prácticamente al cierre del ciclo escolar.
La exigencia era clara: reconocer la Hora 32 como parte del salario.
No ocurrió y la demanda central quedó en el aire.
La conquista histórica no llegó.
El movimiento terminó aceptando una compensación temporal y la promesa de revisar el tema en el presupuesto de 2027.
La votación interna habla por sí sola.
En una asamblea, el 75% de los maestros avaló levantar el plantón y aceptar la propuesta.
La mayoría entendió algo elemental: a veces la dignidad de una lucha no garantiza la viabilidad de una demanda.
Una cosa es tener razón y otra tener dinero para pagarla.
El SITTEZ tiene derecho a defender a sus agremiados. Sin duda.
Pero también tiene una responsabilidad con los alumnos, con los padres de familia y con una sociedad que terminó pagando los costos de una protesta cuyo resultado final es prácticamente el mismo que el Gobierno del Estado había planteado semanas atrás.
Un mes después, la Hora 32 sigue sin existir en el presupuesto.
Las oficinas vuelven a abrir; los estudiantes regresan a clases.
Y Zacatecas se queda con una pregunta que nadie quiere responder:
Si el desenlace era éste, ¿por qué tuvo que costar tanto llegar hasta aquí?


















