Zacatecas está por convertirse, una vez más, en el centro de la conversación minera del país.
Del 24 al 26 de junio, el Palacio de Convenciones recibirá la Reunión Internacional de Minería (RIM) 2026, actividad que se ha consolidado desde hace 30 años y que hoy reunirá a más de 3 mil visitantes especializados y a decenas de empresas vinculadas con la proveeduría, la innovación tecnológica, la seguridad industrial, la capacitación y el desarrollo de proyectos mineros.
No es un evento menor. Es una señal.
La minería sigue viendo a Zacatecas como uno de los territorios más importantes del país y eso tampoco es casualidad.
La entidad es una de las principales productoras de minerales de México y forma parte del grupo de estados que sostienen buena parte de la actividad minera nacional.
Pero la minería moderna ya no se mide únicamente por las toneladas que salen del subsuelo.
Se mide por todo lo que genera alrededor.
En 2024, el sector minero aportó más de 45 mil millones de pesos en impuestos y derechos a las finanzas públicas nacionales. Además, mantuvo más de 416 mil empleos directos y alrededor de 2.5 millones de empleos indirectos a través de su cadena de valor.
Detrás de cada mina hay mucho más que trabajadores de casco y lámpara.
Hay empresas de transporte, proveedores de explosivos, ingenieros, talleres especializados.
También hay compañías de energía, empresas de seguridad industrial, servicios de alimentación, hoteles, comercio.
Hay miles de familias que encuentran en la actividad minera una fuente de ingreso directa o indirecta.
Por eso la RIM representa mucho más que una exposición empresarial.
Representa la posibilidad de que Zacatecas fortalezca su posición como capital minera de México:
Representa
-Inversión
-Negocios
-Empleo
-Oportunidades para las pequeñas y medianas empresas locales que forman parte de la cadena de suministro
Y ahí aparece uno de los principales retos para Abel González Vargas y el Clúster Minero de Zacatecas.
La organización de un encuentro de esta magnitud no consiste únicamente en llenar auditorios.
Consiste en demostrar capacidad, en proyectar confianza.
En convencer a inversionistas, proveedores y líderes del sector de que Zacatecas sigue siendo un lugar competitivo para hacer negocios.
Miles de ojos estarán puestos sobre el estado y también sobre su capacidad para aprovechar una industria que en 2024 aportó el 2.77% del PIB nacional y se mantiene entre las actividades económicas más importantes del país.
La riqueza mineral de Zacatecas está fuera de discusión.
Lo que sigue en la conversación nacional es qué tan capaz será la entidad de transformar esa riqueza en desarrollo regional, mejores empleos y bienestar para las comunidades que viven alrededor de la actividad minera.
Extraer riqueza del subsuelo es importante; lograr que esa riqueza se refleje en la superficie sigue siendo el verdadero desafío.


















