Amalia García
Para mí fue un honor estar presente en este reconocimiento que expresa una profunda admiración por un hombre extraordinario: José Esteban Martínez.
Hablar de este gran artista fresnillense, significa referirse a una personalidad única, distinguida por su carácter, su energía y su originalidad. Con toda justicia, Movimiento Ciudadano le rindió un homenaje en el marco de la inauguración de la Casa Naranja en este municipio tan importante para nuestro estado.
José Esteban era una persona intensa, con una fuerza excepcional que se reflejaba en todo lo que hacía. Su sola presencia generaba interés y atención. Quienes lo escuchaban quedaban cautivados por su forma de expresarse y por la pasión con la que compartía sus ideas.
Quiero decirles que cuando conocí a José Esteban fue una experiencia extraordinaria, porque antes de conocer al artista conocí al hombre comprometido con las luchas sociales de su tiempo y de su país. Era un hombre comprometido como médico, como maestro y como ciudadano. Ese compromiso se reflejaba también en su obra artística y en la manera en que concebía la cultura como una herramienta de transformación social.
México ocupó un lugar muy especial en su vida. Siempre mostró interés por las causas sociales y por las luchas de los sectores más vulnerables. Participaba activamente en la defensa de los derechos de las personas y acompañaba las causas que consideraba justas.
Fue un hombre de profundo compromiso social. En cada espacio donde participaba construía amistades, generaba vínculos de solidaridad y promovía iniciativas culturales. Su presencia era constante y generosa, siempre dispuesto a colaborar y a compartir conocimientos.
Con el paso del tiempo se convirtió en un hermano y en un compañero entrañable para mí. Construimos una gran amistad. Era una persona solidaria que invitaba a conocer nuevos espacios, nuevas experiencias y nuevas formas de entender la realidad. Su compromiso con la educación y la cultura fue permanente.
Uno de los proyectos más interesantes en los que participó fue la promoción de festivales cinematográficos y actividades culturales. Estos espacios permitieron presentar obras de distintas partes del mundo, fomentar el diálogo entre culturas y acercar al público a nuevas expresiones artísticas.
Recuerdo especialmente el interés que tenía por los procesos de intercambio cultural. Solía comparar esos encuentros con el recorrido de la mariposa monarca, que atraviesa distintos territorios y climas hasta completar su viaje. De la misma manera, el arte y la cultura transitan de un lugar a otro, conectando personas, ideas y experiencias.
Los festivales reunían a cineastas, directores, creadores, productores y artistas de diversos países. Eran espacios de encuentro y reflexión que fortalecían los lazos entre las naciones y contribuían al entendimiento mutuo.
José Esteban entendía la cultura como una herramienta para construir una sociedad más abierta, más libre y más solidaria. Creía firmemente en el diálogo, en la diversidad y en la necesidad de mantener espacios de participación para todas y todos.
Por ello, su legado permanece vigente. Su obra, su compromiso social y su calidad humana continúan siendo una referencia para quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo y trabajar a su lado.


















