La maquinaria electoral comienza a moverse

Tanya Ortiz

Aunque muchos todavía sienten lejano el proceso de 2027, las instituciones electorales saben que el tiempo ya corre.

Cada sistema presentado, cada ajuste técnico, cada capacitación y cada movimiento administrativo forman parte de un engranaje enorme que no puede improvisarse de última hora.

Por eso no es menor que el Instituto Nacional Electoral (INE) continúe afinando herramientas y mecanismos para el próximo proceso electoral.

La elección no empieza el día de las campañas. Empieza mucho antes, en oficinas, sistemas digitales, fiscalización, organización territorial y preparación operativa.

El problema es que, mientras la maquinaria nacional acelera, en Zacatecas el motor local parece trabajar a contrarreloj… y sin suficiente combustible.

El caso del Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ) es preocupante.

Los recortes presupuestales aplicados bajo el argumento de que “no es año electoral” ignoran una realidad elemental: los procesos electorales no se construyen en unos cuantos meses. Se preparan durante años.

Y requieren personal, estructura, tecnología, capacitación y estabilidad operativa.

Paradójicamente, incluso durante el año de la elección judicial también hubo presión presupuestal.

Hoy, el instituto no solo enfrenta limitaciones financieras; enfrenta desgaste institucional.

Despidos, reducción de personal y ajustes constantes que terminan afectando la capacidad técnica de un organismo que tendrá la responsabilidad de organizar una elección compleja.

Organizar elecciones cuesta. Y cuesta mucho.

La democracia no funciona únicamente con discursos sobre participación ciudadana.

Funciona con logística, sistemas, funcionarios capacitados, boletas, monitoreo, fiscalización y estructuras que deben operar con precisión.

La maquinaria electoral necesita aceite para echarse a andar y cuando ese aceite falta, el riesgo no siempre es visible de inmediato, pero termina reflejándose en sobrecarga operativa, retrasos, desgaste humano y debilitamiento institucional.

Zacatecas llegará pronto a una etapa de intensa competencia política y ya lo estamos viendo.

Los partidos ya se mueven. Los grupos comienzan a reorganizarse. Las aspiraciones crecen.

Pero mientras la clase política acelera rumbo al 2027, el órgano electoral local sigue intentando sobrevivir con recursos limitados.
Ahí está la contradicción.

Todos exigen elecciones confiables, transparentes y eficientes, pero pocos parecen dispuestos a garantizar las condiciones mínimas para que la autoridad electoral pueda construirlas.

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