ZACATECAS Y SUS AGRICULTORES: PRODUCIR COMO POTENCIA Y VENDER COMO SOBREVIVIENTE

Editorial Alkimia

Imaginen por un momento que:

  • Apple sólo pudiera venderle al gobierno;
  • Tesla dependiera de subsidios para colocar autos;
  • Starbucks esperara cada año un programa emergente para vender café…
    Sería absurdo.
    Entonces ¿por qué el campo, en su gran mayoría, normalizó esta dependencia?
    Porque durante años fue más cómodo administrar la crisis que construir mercado. Y cuidado, esto no significa abandonar al agricultor, significa algo más importante: dejar de tratarlo como víctima perpetua y comenzar a verlo como empresario. Porque el agricultor zacatecano sí sabe trabajar, sí sabe producir, sí sabe resistir.
    Lo que históricamente no se construyó fue visión comercial, integración empresarial, inteligencia de mercado, cultura de marca, ni modelos modernos de distribución.
    Cuando tu único “cliente” es el gobierno, tu negocio depende de elecciones, presupuestos, reglas de operación, tiempos políticos y humor presidencial.
    Cuando tu único cliente es el intermediario (el coyote), tú no colocas el precio, no haces la distribución, no conoces al consumidor final, no construyes marca y terminas vendiendo con desesperación. Esto no es libre mercado, es esclavitud comercial disfrazada de tradición agrícola.
    Mientras el mundo agrícola moderno habla de: exportación, e-commerce, valor agregado, industrialización, Marketplace, marcas propias, logística inteligente y posicionamiento, en muchos lados se sigue pensando: “a ver si el gobierno compra”, y ningún sector económico crece esperando rescates eternos.
    Mientras el agricultor no diversifique mercados, seguirá atrapado entre la incertidumbre gubernamental y el oportunismo del intermediario.
    Tenemos que entender que el verdadero negocio no está solamente en sembrar, sino en comercializar.
    Sembrar frijol no debería condenar a nadie a vivir dependiendo del siguiente político o del siguiente coyote. De qué les sirve decir: “Nos vemos en las elecciones…”, otros llegarán y absolutamente nadie tendrá el poder económico de rescatar a este sector, y quizá ésta sea la reflexión más incómoda de todas: “El día que el agricultor dejó de buscar clientes, otros comenzaron a controlar su destino”.
    Zacatecas todavía está a tiempo de cambiar esta historia. El frijol zacatecano puede dejar de ser símbolo de crisis y convertirse en símbolo de evolución económica nacional. Para lograrlo se necesita algo mucho más difícil que protestar: requiere profesionalizar liderazgos, industrializar el producto, abrir mercados y crear marca: “Hecho en Zacatecas”.

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