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Hallan sin vida a Leandro Beltrán tras 33 días bajo mina en Sinaloa

SINALOA. – Después de 33 días de intensas labores de rescate en la mina de oro Santa Fe, ubicada

Hallan sin vida a Leandro Beltrán tras 33 días bajo mina en Sinaloa

SINALOA. – Después de 33 días de intensas labores de rescate en la mina de oro Santa Fe, ubicada en Chele, municipio de Rosario, Sinaloa, autoridades federales y estatales confirmaron este 27 de abril el hallazgo sin vida de Leandro Isidro Beltrán, de 54 años, el último de los cuatro mineros atrapados desde el derrumbe ocurrido el 25 de marzo tras el colapso de una presa de jales.

Con el hallazgo de Beltrán concluyó uno de los episodios más dolorosos para la minería sinaloense, marcado por más de un mes de angustia para familias, rescatistas y comunidades enteras que mantuvieron la esperanza hasta el último momento. Originario de Hidalgo, Leandro permanecía desaparecido en el complejo subterráneo luego del desastre que sorprendió a 25 trabajadores dentro del yacimiento operado por Industrial Minera Sinaloa. De ellos, 21 lograron escapar por sus propios medios en medio del caos, el lodo y la inundación provocada por la ruptura de la estructura que contenía residuos mineros.

Beltrán quedó atrapado junto a José Alejandro Cástulo Colín, Francisco Zapata Nájera y Abraham Aguilera Aguilera. En los días posteriores al colapso, los equipos de rescate lograron encontrar con vida a Cástulo, de 44 años, y posteriormente a Zapata Nájera, de 42 años, quien sobrevivió casi dos semanas bajo tierra en condiciones extremas, rodeado por agua y oscuridad. Aguilera Aguilera, de 33 años, fue localizado sin vida el 8 de abril. Desde entonces, toda la atención se concentró en encontrar a Leandro.

El operativo de búsqueda movilizó a 389 elementos de distintas dependencias, entre ellas la Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina, Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Comisión Federal de Electricidad y autoridades de Protección Civil. Las tareas implicaron extracción constante de agua, remoción de lodo, reforzamiento de túneles, uso de buzos especializados, perros de búsqueda, cámaras y sondas en una mina de hasta 300 metros de profundidad con más de 3.2 kilómetros de trayectos subterráneos.

Durante semanas, la familia de Beltrán permaneció en las inmediaciones de la mina, aferrada a la posibilidad de un milagro. El reciente hallazgo de un carrito de trabajo había renovado la expectativa de encontrarlo en alguna zona de refugio con oxígeno, pero finalmente las autoridades confirmaron el peor desenlace. La recuperación del cuerpo quedó a cargo de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, que inició los protocolos periciales y legales correspondientes.

La tragedia de Santa Fe volvió a colocar bajo escrutinio las condiciones de seguridad en el sector minero mexicano, especialmente en instalaciones donde el manejo de presas de jales representa riesgos severos. El accidente recordó otras catástrofes que han marcado al país y abrió nuevas interrogantes sobre supervisión, prevención y responsabilidad empresarial en operaciones de alto riesgo.

En su momento, la presidenta expresó esperanza con la frase: “Esperemos que podamos encontrar a los otros tres mineros”, mientras avanzaban las primeras fases del rescate. Sin embargo, con la localización de Beltrán sin vida, esa esperanza terminó convertida en luto para una familia que pasó más de un mes esperando noticias afuera de la montaña.

La muerte de Leandro Isidro Beltrán cierra oficialmente la emergencia en Santa Fe, pero deja una herida profunda en la memoria colectiva de Sinaloa, donde este desastre ya se considera una de las peores tragedias mineras de su historia reciente.

Foto: Cortesía

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