El espectáculo cómico, mágico, musical del parlamento mexicano

Vaya zafarrancho que se armó el día de ayer en la legislatura local de la Ciudad de México. Ese es el nivel de debate de nuestros parlamentarios: olvidándose del análisis y la discusión objetiva, dieron pie a un espectáculo mágico, cómico musical, en el que salieron a relucir los codazos, empujones, golpes y jalones de cabello entre varias diputadas justo en la tribuna, máximo escenario del Poder Legislativo de la capital del país.

Otros repitieron este vergonzoso acto abajo de la tribuna, mientras algunos vociferaban y exigían a la mesa directiva que pusiera orden y alguna más, incluso brincó el ventanal hacia la cabina de sonido de la sala de Plenos para desconectar los equipos y evitar que se siguiera escuchando la sesión.

La confrontación directa fue entre legisladoras del Partido Acción Nacional y de Movimiento Regeneración Nacional, quienes demostraron la poca capacidad que tienen y la política con altura de miras que deberían tener para actualizar el marco normativo de una de las ciudades más pobladas del mundo.

La desaparición del órgano de transparencia de la Ciudad de México fue el motivo.

Así como desapareció el Inai, y luego en Zacatecas en Izai y se veía venir el mismo destino para todos los institutos locales, los diputados panistas se opusieron de manera vehemente y, con el apoyo de algunos legisladores priístas, intentaron tomar la tribuna como último recurso que se puede utilizar para evitar la aprobación de alguna iniciativa que se considere, no solo de poca utilidad, si no lesiva para los intereses del pueblo, y como tal resultaba la extinción del organismo de transparencia y rendición de cuentas, a decir de los diputados panistas.

Son varios los videos que dan cuenta de la vergonzosa actuación de nuestros diputados y diputadas. El nulo debate para dar paso a los gritos, las ofensas y los golpes, es lo que se apreció tomado por distintos medios de cobertura nacional, mientras el nivel de debate que se veía en España nos generó doble vergüenza.

Más tarde, legisladoras como Tania Larios, del PRI, asumió las consecuencias de su actitud luego de treparse el ventanal y desconectar los equipos de sonido; y Daniela Álvarez, que justificó la toma de la tribuna para evitar que se aprobara la extensión de dicho órgano, aunque en sus manos se hayan quedado los cabellos de alguna de sus homólogas.

También vimos a otra legisladora de morena emulando al senador Gerardo Fernández Noroña, luego de aquel también bochornoso episodio en el que recibió varios empujones y junto con un colaborador, quedó bastante maltrecho, según sus propias palabras, al grado de aparecer posteriormente con collarín y un cabestrillo. Igualito la diputada desgreñada: collarín y amenazas de denuncia por lesiones.

Pudiera ser que la postura de oposición tuviera legitimidad para evitar la extinción de un órgano que garantice la transparencia; pudiera ser también que la toma de la tribuna como último recurso de defensa, también estuviera legitimada por el interés colectivo y no sería la primera vez que defensa como esta quede en el registro de la historia del país, ¿Pero llegar a esto?

Tal parece que ni la modernidad ni la tecnología ni la madurez de los poderes ni las buenas prácticas y experiencias que luego se ufanan de compartir y traer de otros países, han sido suficientes para atender y arreglar los problemas sociales con diálogo, concordia, diplomacia.

Esto es un retroceso en el parlamento… Y pensar que en Zacatecas no hemos estado exentos de ello…

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