A escasos 22 días de que termine este 2025, diversas entidades públicas se mantienen con la mano estirada, a la espera de que alguien, con una varita mágica, transforme sus condiciones y ayuden a hacer un cierre financiero digno y decoroso.
Desde hace algunos años ese alguien ha sido el Gobierno del Estado que, en un afán de ayudar a estas entidades, incluidos los municipios zacatecanos, ha terminado por hacer un agujero en su cobija, esa que luego tiende a jalar para todos lados en su intento por cobijar a los que más alcance.
Esa buena acción, ese favor que se ha hecho cada año, se ha vuelto una obligación para quienes se mantienen con la mano estirada esperando la ayuda, pero también para el Estado mismo, que ve acercarse el fin de año y sabe que tendrá que intervenir para sacar del apuro a quienes lo pidan.
Así la Universidad Autónoma de Zacatecas, el IEEZ, la CDHEZ, las universidades tecnológicas, los Municipios… Prácticamente todos llegan con los bolsillos vacíos al cierre del año, sin tener siquiera para cumplir con sus obligaciones financieras.
De ahí que el Gobierno del Estado suela otorgar un adelanto de participaciones a las demarcaciones, o recursos extraordinarios a las instituciones, para que logren cerrar el año con decoro, sin que medie en ello ninguna otra obligación encaminada a implementar acciones de austeridad y disciplina financiera para que, el próximo año, ya no padezca tanto.
Hoy la UAZ necesita poco más de 400 mdp para pagar diversas prestaciones a sus docentes y trabajadores. Al menos para la nómina ordinaria sí hay en las cuentas bancarias, según aseguró el rector Ángel Román Gutiérrez.
Hoy, el gobernador David Monreal acudió a la Federación para respaldar a la UAZ en la petición de más recurso extraordinario; de lo contrario, no habrá opción para la máxima casa de estudios y a la cuantiosa deuda que tiene contra el ISSSTE, se le sumará otra deuda no menor.
“Ayúdate que yo te ayudaré”, dice el refrán. Ni Municipios ni UAZ ni instituciones, sabrían qué hacer si no llega el oxígeno financiero, y tampoco es muy común que tomen la iniciativa para salir del mello, solos.
Guadalupe y Cuauhtémoc son dos de los pocos municipios que llevaron bien las cuentas, al grado que no requirieron solicitar adelanto de participaciones y cerrarán el año con recursos propios.
No estaría mal que fueran el ejemplo y compartieran experiencias, a ver si otros alcaldes emprenden la empresa.
Mientras tanto, la carta al niño Dios ya trae sendas peticiones para que todos salgan lo menos raspados posible, a la espera de que llegue un milagro, aunque no se lo merezcan.


















